Liber Gomorrhianus

28 Diciembre, 2013 – Espiritualidad digital

Los sacristanes de la muerte

herodes    Es el contrapunto de la Navidad: el vértigo de la muerte y las tinieblas, la pasión por la sangre del débil. Todo ello adornado por lemas de la talla intelectual que demuestran sus pancartas: «Nosotras decidimos lo que nos sale del coño». Concepción Arenal o Rosalía de Castro, al lado de estas pensadoras, eran analfabetas.

    Mandó matar a todos los niños.

    El ser humano que ha tenido la desgracia de comenzar a existir como fruto de una violación es considerado un enemigo peor que el violador mismo. Y, mientras el violador acaba en la cárcel para salir después, el pequeñín es descuartizado y arrojado a la basura. Con las bendiciones y la ayuda de la autoridad.

    Piden por las calles la pena de muerte para los pequeños que padezcan síndrome de Dawn, o que vengan con labio leporino. «No se les puede obligar a vivir con una deformidad». Por eso creen mejor matarlos sin consultarles. Y gritan para que se les reconozca el derecho de los carniceros.

    Luego claman contra las corridas de toros. Yo creo que Herodes, siendo quien era, habría ocupado el palco en Las Ventas. En su maldad, era más coherente que estos sacristanes de la muerte.

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