Evangelio 2018

26 diciembre, 2013 – Espiritualidad digital

Mi Niño, mi descanso…

niño de la bola    Cuando, en el rezo de la Liturgia de las Horas, llego al salmo 55, pronuncio más despacio, como quien paladea, el versículo 2: Abandona en el Señor todas tus preocupaciones, que Él te sustentará. Mientras saboreo estas palabras, me digo a mí mismo que, para cumplirlas, necesito tener cerca a Dios. Sólo así será posible que descanse en Él mi carga.

    Desde antes que el mundo existiera, Dios conocía mi inquietud. Por mí envió a su Hijo a la Tierra. Hoy, ante el pesebre, sé que Dios está cerca. Se ha hecho hombre para pueda yo reposar mi carga sobre sus hombros de niño. Lo haré confiadamente: esos hombros de niño sostienen el globo terráqueo.

    No os preocupéis… Estas palabras del evangelio de hoy son la respuesta a mi oración. «Estoy aquí. Yo, tu Dios, te amo y me acerco a ti para que puedas reposar en Mí. No temas. He venido a ti; ven ahora tú a Mí, y descansa en Mí tus preocupaciones»… Y así va Esteban al martirio, descansado y alegre, abandonado en Él. Y así viviré mi vida desde hoy, sin temor a la vida ni a la muerte, porque tú estás conmigo (Sal 22, 4).

(2612)