Evangelio 2018

23 diciembre, 2013 – Espiritualidad digital

El poder transformador del silencio

silencio    Cualquiera que haya hecho ejercicios espirituales conoce el poder transformador del silencio. Me estoy refiriendo, desde luego, al silencio «religioso», esa noche del sentido en la que el alma, libre de ruidos e interferencias sensitivas, puede recogerse serenamente en Dios. Y es que nuestro silencio no es un vacío, al modo en que lo entienden muchas filosofías orientales, empeñadas en que el hombre flote en medio de la nada para lograr la ataraxia. Nuestro silencio es un ansia de plenitud en Dios: desalojamos del alma los ruidos, para poder llenarla con la Palabra divina. Y, después de escucharla, esa misma Palabra nos transforma por dentro en lo que dice, en otros Cristos.

    Tras nueve meses de silencio, aquel Zacarías cuya última palabra fue de incredulidad abre ahora los labios, y empezó a hablar bendiciendo a Dios. Se había transformado por dentro.

    El Adviento se termina. En unas pocas horas, Dios hablará con palabra de Niño. Si no hemos hecho silencio hasta ahora, aún estamos a tiempo de permitir que amanezca en nosotros la Navidad. Vivamos estos dos último días con espíritu de recogimiento y sobriedad, vigilantes en la oración. Sería una lástima que Dios hablase, y nosotros estuviéramos escuchando estupideces.

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