Evangelio 2018

20 diciembre, 2013 – Espiritualidad digital

María y los langostinos

Anunciación    Te diré por qué muchas almas se quedan sin Navidad, aunque llenen la mesa de langostinos la noche del 24: diez kilos de marisco, un árbol repleto de regalos, la mantelería más fina y las copas más llenas no bastan para crear la Navidad. La alegría de este gran misterio no puede introducirse en el alma a través del estómago, ni alumbrarse en el espíritu con el mejor de los regalos, ni brotar en el corazón con la más armoniosa de las reuniones familiares. Puedes seguir intentándolo: no conseguirás producir la Navidad.

    La verdadera Navidad nace dentro, y se manifiesta al exterior con la celebración. Pero primero debe nacer en el alma. Y, para ello, es preciso abrir las puertas a Dios de par en par. Rezar, confesar, comulgar, asistir a la misa del Gallo en Nochebuena, orar ante el Belén de tu casa… Llena el alma de Navidad, y tus langostinos sabrán a gloria.

    Hágase en mí según tu palabra. Llamó Dios a las puertas de María, y ella las abrió de par en par. Así amaneció en el mundo la Navidad. Hoy llama ella a tus puertas: ábrelas, y habrá Navidad en tu hogar. Dile «sí» al Señor.

(2012)