Liber Gomorrhianus

2 Diciembre, 2013 – Espiritualidad digital

¡Alégrate! ¡Ya viene el médico!

medico    El único enfermo que no tiene cura es quien no sabe que está enfermo, o quien se niega a aceptar su enfermedad. Si, ante la llegada del médico, sus parientes le dijeran: «¡Alégrate! Viene el médico a curarte», y él respondiese: «¡Yo no necesito ningún médico!», ese hombre moriría de la peor de las enfermedades: la estupidez.

    Voy yo a curarlo. No mires a los lados. Esas palabras están dichas por ti. El anuncio del Adviento se vuelve hoy muy cercano: el Señor viene a curarte. Claro que, para que pueda hacerlo, primero tendrás que reconocer que estás enfermo. Y no me refiero a la gripe.

    ¿Estás dispuesto a reconocer que padeces soberbia, que tus rencores son heridas abiertas en tu alma, que sufres de lujuria, que la pereza te tiene paralítico, que el egoísmo te pudre por dentro? Entonces, ¡Alégrate! El Señor viene a curarte. Basta que, durante este Adviento, vayas descubriendo tus males ante Él con humildad. Póstrate ante el sagrario, escucha a Jesús preguntarte qué te sucede, y dile lo que le dirías al médico: «Jesús, me pasa que soy soberbio, perezoso,…» Bueno, tú sabrás, que el médico es Él, no yo, No tienes que contármelo todo.

(TA01L)