Liber Gomorrhianus

28 Noviembre, 2013 – Espiritualidad digital

Tortícolis

torticolis    A menudo se identifica la segunda venida del Señor con el fin del mundo, pero esta equiparación no es del todo cierta. La venida de Cristo en gloria será repentina y sorprendente. El fin del mundo, sin embargo, comenzó con el primer pecado, y se sigue produciendo hoy. Vivimos en un mundo que se cae, en el que nada permanece.

    Todo depende de dónde tenga uno puesta la mirada. De nada sirve correr. Hacia delante o hacia atrás, hacia la derecha o la izquierda, no escaparemos de la muerte. El único camino de salida lo trazó la Cruz, divina escala que parte de la Tierra y alcanza los Cielos. Por eso el cristiano vive con la mirada en alto, fija en el cuerpo llagado de Cristo, hasta que amanezca su presencia gloriosa.

    Levantaos, alzad la cabeza, se acerca vuestra liberación. Llegado el momento de la venida del Señor, lo realmente preocupante será la tortícolis: la de aquéllos que nunca quisieron rezar, que vivieron con la vista y el corazón hincados en tierra, y que no sabrán elevar los ojos hacia lo alto. Para ellos, sólo habrá oscuridad. La cabeza tiene que estar alzada ya. Reza, por el Amor de Dios.

(TOI34J)