“Evangelio

17 Noviembre, 2013 – Espiritualidad digital

Visto y no visto

no quedará piedra sobre piedra    Mira ese amanecer, y el color rojizo del sol sobre las nubes cuando asoma tras las montañas. Mira ese mar tan terso, de color azul turquesa, que parece reflejar el cielo. Mira a esa joven tan hermosa, y a ese joven que corre con la agilidad del ciervo. Mira esa catedral del siglo XIII que sigue en pie y adorna de Dios el pueblo. Mírate a ti; aún eres joven…

    Esto que contempláis, llegará un día en que no quedará piedra sobre piedra, todo será destruido. Si cierras los ojos un momento con intención de abrirlos después, quizá ya no puedas abrirlos. Y, si los abrieras, nada de lo que viste verías con ellos. Mientras no mirabas, el cielo se cubrió de nubes, el mar se encrespó, la joven se hizo vieja, el joven enfermó, tú entregaste la vida. Todo se desmorona, todo pasa. Vives sentado sobre un terremoto. Entre morir mañana y morir dentro de cincuenta años apenas hay diferencia. Todo sucede demasiado deprisa.

    ¿Dónde te apoyarás, para que no te arrastre el cataclismo? En lo que no ven los ojos. En Dios. En la oración. En la Eucaristía. Sólo Él no pasa, y cuantos en Él se refugian.

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