Evangelio 2018

10 noviembre, 2013 – Espiritualidad digital

La muerte no mata

muerte    Es curioso que el argumento más manido contra la existencia de Dios se sustente, precisamente, sobre la premisa de que Dios no existe. Con ello se nos da, de manera falaz, la conclusión ya formulada antes del razonamiento. «Si Dios existe, ¿por qué permite que mueran los niños, por qué permite las guerras, por qué permite el terrorismo?». Todo el argumento está fundado sobre el drama de la muerte; pero la muerte no es tal drama si Dios existe. Si Dios existe, y tras esta vida nos espera una eternidad, morir de un catarro mal curado o de un balazo en la nuca no dejan de ser dos formas de concluir un camino muy breve y alcanzar un destino inconmensurable, en comparación del cual esta vida es el reflejo de un chispazo.

    No es Dios de muertos, sino de vivos. Sé que la muerte, hasta para quienes tenemos fe, es muy dolorosa. No hemos sido creados para morir, sino para vivir. Pero el dolor que conlleva la muerte no es el de la desaparición ni la desintegración, sino el del paso esforzado a través de la puerta estrecha que se abre hacia la eternidad. La muerte sólo duele, no mata.

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