“Evangelio

5 Noviembre, 2013 – Espiritualidad digital

El juez que llora

infierno    Uno de los datos más sorprendentes y menos conocidos del Infierno es que allí no va nadie obligado. Muchos imaginan que al Infierno lo llevan a uno a rastras y con cadenas, pero olvidan que Dios hizo libre al hombre. En el Cielo, como en el Infierno, todos entran por su pie. Habrá sentencia de condena. Pero no irá seguida de la orden: «¡Guardias, llévenselo!». La sentencia es un lamento de Dios:

    Os digo que ninguno de aquellos convidados probará mi banquete. Cuando el rey de la parábola dice esto, primero ha preparado el festín, después ha convidado a mucha gente, y, finalmente… Se ha quedado solo. Los convidados ya tenían su propio banquete, y al del rey no quisieron ir. Serán pobres y lisiados quienes acaben llenando la sala. Entonces, entre lágrimas contenidas, el rey pronuncia su sentencia: «no han querido».

    Nadie elige para sí el Infierno. Pero muchos eligen el no-Cielo, lo cual viene a ser lo mismo. Cuando una persona decide no acudir al banquete eucarístico porque «tiene mucho que hacer» o porque «no le apetece», ¿acaso Dios lo excomulga y le prohíbe la entrada en el templo? No. Dios llora. Y ese llanto es la sentencia.

(TOI31M)