Liber Gomorrhianus

31 Octubre, 2013 – Espiritualidad digital

¡No habéis querido!

no habéis querido    Comienza mañana el mes de noviembre, y es tradición que destinemos ese mes a considerar las “realidades últimas”: muerte, juicio, Cielo, Infierno y Purgatorio. En definitiva, lo que más debería importarnos: el misterio de la salvación del hombre.

    Hablaremos mucho sobre ello. Pero, como preparación, vaya hoy por delante una verdad fundamental: el deseo de Dios es que todos los hombres -sin excepción- se salven (Cf. 1Tm 2, 4). Si un hombre se condena -y todos podemos condenarnos- es por no haber aceptado el plan salvífico de Dios. Más aún: el hombre que se condena le rompe el corazón a Dios en su Hijo Jesús, y le hace llorar amargas lágrimas.

    ¡Cuántas veces he querido reunir a tus hijos, como la clueca reúne a sus pollitos bajo las alas! Pero no habéis querido. Ese no habéis querido es el que rasga el corazón de Cristo. Lo repetirá en el evangelio de san Juan: ¡Y no queréis venir a mí para tener vida! (Jn 5, 40).

    Las puertas de los Cielos -como las de las iglesias- están abiertas para todos. Todos están invitados. Pero ¿quieren todos entrar en el Cielo… o en la iglesia, que es su antesala en la tierra?

(TOI30J)