Evangelio 2018

30 octubre, 2013 – Espiritualidad digital

Gordos

puerta estrecha    Somos tan serios cuando leemos el Evangelio, que no percibimos el sentido del humor de Cristo. Estoy convencido de que quienes lo escuchaban se reían mucho con Él. Pero nosotros, por desgracia, ni reímos ni lloramos. Repasamos las palabras del Señor como materia aprendida, y perdemos la frescura de su predicación.

    Por ejemplo, quienes escucharon que, a la pregunta ¿serán pocos los que se salven? Jesús respondía diciendo esforzaos en entrar por la puerta estrecha, debieron sonreír. Nosotros leemos puerta estrecha y pensamos en la Cruz, o en sentidos profundísimos. Pero aquellas personas escuchaban por primera vez la frase, sin clérigo resabiado que la explicara, e imaginaban a un gordinflón haciendo esfuerzos por cruzar una puerta más estrecha que su perímetro. ¡O sea que, al final, el Infierno es para los gordos, y el Cielo para los delgados!

    ¡Pues sí! Acertaron, siempre y cuando entendamos que existe una gordura de alma. Es la de quienes han tratado de comerse todo lo que encontraron: los bienes de la Tierra, y también los de Cielo. Sin privarse consuelos terrenos, han querido gozar también los celestiales. Luego llegan a la puerta y… ¡Sorpresa! Las puertas del Cielo no se pueden cruzar con sobrepeso.

(TOI30X)