Libros de José-Fernando Rey Ballesteros

28 Octubre, 2013 – Espiritualidad digital

Déficit

déficit    Pregúntate cómo sería, para Jesús, el día después de aquél en el que pasó la noche orando a Dios. Estaría ojeroso, los párpados se le caerían, no daría pie con bola… Igual que tú y que yo si pasamos la noche en vela.

    Sin embargo, cuando se hizo de día, llamó a sus discípulos, escogió a doce de ellos y los nombró apóstoles. Y, después, se paró en un llano, y -en lugar de aprovechar para dormir siesta- la gente trataba de tocarlo, porque salía de él una fuerza que los curaba a todos.

    Lo único que queda por decir es que dormiría muy bien la noche siguiente. ¿Te explicas ahora que incluso en una barca zarandeada por la tormenta pudiera dormir profundamente?

    Jesús siempre caminó por la vida en déficit respecto a las necesidades corporales y afectivas: déficit de sueño, déficit de comida y de bebida, déficit de cariño humano, déficit de descanso. Nos enseñó a vivir con un poco menos de lo necesario. De este modo podía cubrir todo ese déficit con un superávit de Dios.

    Aprende a mortificar la carne. Porque, si vas con superávit de todo, no te quepa duda de que sufres déficit de Dios.

(2810)

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