“Evangelio

18 Octubre, 2013 – Espiritualidad digital

Te quiero mucho, pero no te saludo

No os detengáis a saludar a nadie por el camino    Siempre me ha llamado la atención esa instrucción que Jesús da a los setenta y dos discípulos antes de enviarlos a predicar: No os detengáis a saludar a nadie por el camino. El consejo es arriesgado. La cantidad de gente que se enfada porque no les has saludado -aunque ni siquiera los hayas visto al pasar- es enorme.

    Supongo que esa instrucción está muy relacionada con esta otra: ¡Poneos en camino! El discípulo de Cristo tiene prisa. El tiempo es breve, y hay muchas almas a quienes anunciar el Reino de Dios. Por eso, si en sus correrías se encuentran dos discípulos, se saludan con la mano y siguen su camino. Ya habrá tiempo para entretenerse en el Cielo.

    Cuando están con aquéllos a quienes deben evangelizar, las prisas desaparecen: Quedaos en la misma casa, comed lo que os pongan… Allí hay que hacer lo contrario: perder el tiempo, que no es perderlo, sino entregarlo.

    No pases mucho tiempo con quienes comparten tu fe; hay mucho que hacer. Ama a tus hermanos, únete fuertemente a ellos en la Eucaristía, y, cuando la misa acabe… «¡Adiós, tengo prisa! Hay mucha gente esperando a que les reparta lo que hemos recibido aquí».

(1810)

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