Evangelio 2018

14 octubre, 2013 – Espiritualidad digital

Los inconvencibles

verdad    Jonás era un pobre hombre. No tenía ni media bofetada. Pero los ninivitas escucharon su mensaje y se convirtieron. No le pidieron ningún signo. Sus únicas credenciales fueron sus palabras, que tenían toda la fuerza de la verdad.

    Esta generación pide un signo, pero no se le dará más signo que el del profeta Jonás. Cuando una persona jura mil veces algo, sabes que miente. Si dijera la verdad, no tendría que reforzarla con mil juramentos. Cuando una persona te pide que le demuestres mil veces la veracidad de lo que dices, sabes que no va a creerte. No pediría tantos signos si no se estuviera resistiendo a la verdad.

    No discutáis sobre religión. No vale la pena. Dad testimonio de vuestra fe con sencillez. Eso bastará a quien busque la verdad para acoger la luz que hay en vosotros. Pero si alguien os enreda en discusiones sobre Dios, no perdáis el tiempo. Esa persona no quiere convertirse, sino lavar su mala conciencia con argumentos. Aunque le demostréis en una pizarra que Jesús es el Hijo de Dios, dirá que la pizarra está trucada. Son los mismos que acusaban a Jesús de expulsar los demonios con el poder de Belzebú.

(TOI28L)

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