Libros de José-Fernando Rey Ballesteros

11 Octubre, 2013 – Espiritualidad digital

Paz en la guerra

paz    Jesucristo vino sembrando paz en los espíritus, y levantando huracanes de contrariedad fuera de ellos. Así, el alma en que habita Dios es como un hogar cálido y pacífico en torno al cual se desata una tormenta nocturna. Quien vive dentro está tranquilo, porque ni el agua ni los vientos pueden entrar en la casa. Expulsaba Jesús a los demonios, y por fuera todo era violencia: Si echa los demonios, es por arte de Belzebú. Pero quien había sido liberado estaba en paz. El propio Señor mantuvo su paz hasta clavado en la Cruz, cuando los muros y vidrieras del templo de su cuerpo se cubrieron de infamias.

    También el Demonio sabe dar paz. Pero, como su espíritu está turbado, y no puede pacificar las almas, suple con pacifismo la carencia y crea un sucedáneo. Quien tiene la paz del Demonio es como una casa levantada en un prado bajo el sol y refrescada por la brisa, en cuyo interior los hombres se matan entre ellos. Todo le es favorable externamente: salud, dinero y afecto humano. Pero hay tal desasosiego y tan espesas tinieblas en su interior, que no puede disfrutar nada de cuanto tiene.

    Cada cual elija dónde vivir.

(TOI27V)

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