Liber Gomorrhianus

5 Octubre, 2013 – Espiritualidad digital

Panes y piedras

panes y piedras    Cuando le pedimos a Dios, lo hacemos con confianza. Y nuestra confianza, más incluso que en creer que nos otorgará lo que pedimos, descansa en saber que Él es Padre, que es sabio, que es bueno, y que conoce mejor que nosotros lo que necesitamos. Nosotros pedimos lo que creemos bueno, y Él, que sabe lo que es realmente bueno, nos cuidará.

    Si a alguno de vosotros le pide su hijo pan, ¿le va a dar una piedra? Un amigo mío se preocupaba porque no lograba comulgar todos los días; sus horarios de trabajo y los horarios de las misas no acababan de cuadrar. Se lo dije: «si de verdad lo deseas, pídeselo a Dios. Puedes tener la seguridad de que eres hijo, y de que estás pidiendo pan. Si lo pides con fe, Dios no te lo podrá negar». No ha dejado de comulgar un solo día desde entonces.

    Otras veces, la situación es distinta. Creyendo pedir pan, pedimos piedras. Porque pedimos cosas que, aunque las creemos buenas, nos harían daño si las recibiéramos. Entonces Dios es bueno con nosotros y no nos las da. En lugar de la piedra que pedíamos, nos concede el pan de la Cruz.

(0510)