Liber Gomorrhianus

3 octubre, 2013 – Espiritualidad digital

El Reino de Dios en la parada del bus

Reino de Dios    Si yo me acerco a la parada del autobús, me sitúo frente a un hombre que está leyendo el “Marca” y le digo: Está cerca de vosotros el Reino de Dios, lo más probable será que él levante el periódico para esconderse y siga leyendo, mientras piensa que quiero captarlo para una secta. ¿Por qué? Porque la expresión Reino de Dios no le dice nada.

    Eso sucede porque no soy santo. Si fuera santo… ¡Ah, si fuera santo! Entonces, al ver a ese hombre, pensaría en su alma y rezaría un Padrenuestro. Después me bastaría con preguntarle la hora y agradecerle la información. Él volvería a la lectura, pero quedaría pensando: «¡Qué paz me ha dejado este señor! Me ha sonreído de tal modo que parece que me conociera de siempre. ¡Y qué serenidad en su rostro! Ese hombre tiene “algo”». Él lo llamaría «algo», pero habría sentido cerca el Reino de Dios. Cuando me volviera a ver, nos saludaríamos. Poco después nos sentaríamos cerca en el autobús, y en seis viajes me habría contado su vida, sorprendido de que yo escuchara. En diez estaba confesado y en gracia de Dios.

    Pero, claro, para eso yo tendría que ser santo…

(TOI26J)