Libros de José-Fernando Rey Ballesteros

27 Septiembre, 2013 – Espiritualidad digital

No hay santos sin Cristo

santos sin cristo    Lo decíamos ayer: la pregunta «¿quién es Jesús?» ha creado muchos santos. Si entendemos la santidad como un acopio de medallas en una Olimpiada de virtudes, podrían existir santos sin Cristo. De ser así, nada habría que objetar a quienes dicen: «Esta persona, aunque no vaya a misa ni se confiese, y se defina como agnóstico, es tan generosa, humilde y entregada a los demás, que a buen seguro se salvará». Pero la santidad no es eso.

    ¿Quién decís que soy yo? La santidad es una curiosidad amorosa, animada por la gracia. No hay santos sin Cristo. Porque el santo es alguien que ha quedado fascinado con Jesús, y, fruto de ese asombro, ha ido rindiendo el corazón hasta enamorarse de Él. Lo ha buscado y encontrado donde Él mora, en la Iglesia, y allí se ha unido a Cristo por la gracia hasta hacerse una cosa con Él. Con el amor, la curiosidad aumenta; cada vez se necesita saber más, mirar más, escuchar más. Y, poco a poco, la persona se vacía de sí y se llena de Él hasta convertirse en otro Cristo. Finalmente, la pregunta de Jesús -¿quién soy yo?– obtiene respuesta: el que mora en ti.

(TOI25V)