Liber Gomorrhianus

26 Septiembre, 2013 – Espiritualidad digital

El “casi santo” que mataba a los santos

Herodes    Herodes tenía mucho en común con los santos. Según san Marcos, cuando escuchaba a Juan –a quien él mismo tenía encarcelado- lo escuchaba con gusto (Mc 6, 20). También los santos escuchan con gusto a Juan. Hoy nos dice san Lucas que, cuando le hablaron del Señor, se preguntaba: ¿Quién es éste? Esa pregunta ha creado muchos santos. Y, además, tenía ganas de ver a Jesús. Ese deseo lo han tenido todos los santos.

    Pero…

   … Después de escuchar con gusto a Juan, volvía a la cama de Herodías. Su interés en saber quién era Jesús tenía más que ver con la curiosidad y con el miedo: temía que Juan hubiese resucitado para vengarse de él. Y, en cuanto a sus ganas de ver a Jesús… Cuando lo tuvo delante, después de despreciarle y burlarse de él, le puso un espléndido vestido y le remitió a Pilato (Lc 23, 11). Para eso tenía ganas de verlo.

    Si tanto tenía en común Herodes con los santos, ¿qué le diferenciaba de ellos tan dramáticamente? Lo mismo que distingue de los santos a mucha gente que reza: no estaba dispuesto a entregar la vida. Más bien quería que Jesús le ayudase a disfrutarla.

(TOI25J)