“Evangelio

24 Septiembre, 2013 – Espiritualidad digital

Jesús, ese no nacido que quiere nacer

propósito    Cómo podemos ser madre de Cristo nos lo explica san Agustín, y yo lo resumo: concebimos a Cristo al escuchar su palabra, y lo damos a luz cuando la cumplimos. Mi madre y mis hermanos son éstos: los que escuchan la palabra de Dios y la ponen por obra.

    Y ahora yo, que soy más bruto que san Agustín, te explicaré lo que no dijo el santo: te diré cómo podemos abortar a Cristo, lo cual equivale a crucificar al Niño Jesús. Aborta a Cristo quien, tras haberlo concebido en su interior por la escucha de la Palabra, lo mata dentro de su alma porque no quiere obedecer. «¡Qué preciosidad, la Biblia! ¡Qué maravilla, el sermón! ¡Qué bien habla el padre Aristóbulo! ¡Qué momento de oración tan conmovedor!» Pero salen de la iglesia como quien sale de un concierto: les ha gustado, simplemente. Han pasado un buen rato, y ahora vuelven a retomar sus vidas donde las dejaron, sin que nada cambie.

    Vida sí, aborto no. No abortes a Cristo. Cuando vayas a misa, cuando reces, o cuando escuches la predicación, formula, antes de marcharte, un pequeño propósito, y después esfuérzate seriamente en cumplirlo. Deja nacer en ti a Jesús.

(TOI25M)