Evangelio 2018

23 septiembre, 2013 – Espiritualidad digital

La cama de piedra

cama de piedra    «De piedra ha de ser la cama, de piedra la cabecera, la mujer que a mí me quiera»… No busque en su Biblia, que estas palabras pertenecen a un corrido mejicano. He pensado en él frente al Evangelio: Nadie enciende un candil y lo mete debajo de la cama. Y es que, salvo que la cama sea de piedra, ardería la casa… ¡Ojalá! Así iluminaría al vecindario.

    Hogares como camas de piedra. Dios sólo arde dentro: allí todos rezan, pero la casa es un búnker, y no entra nadie a calentarse. Ni siquiera hay una imagen del Sagrado Corazón en la puerta que dé calor al vecindario. Y, fuera de casa, tampoco ellos hablan de Dios. La fe es para la intimidad.

    Parroquias como camas de piedra: dentro, escuchas el nombre de Dios. Pero quienes lo oyen jamás lo proclaman al salir. Queda para “los del club”. ¿A quién le importa si va uno a la iglesia o al gimnasio?

    «El día que a mí me maten, que sea de cinco balazos, y estar cerquita de ti, para morir en tus brazos»… Así seguía la canción. ¡Ojalá! Pero bajo las camas de piedra no se encuentran mártires; sólo gente asustada.

(TOI25L)