“Evangelio

20 Septiembre, 2013 – Espiritualidad digital

La secreta santidad de las «Otras Muchas»

santas mujeres    Es frase manida la de que «detrás de cada gran hombre hay una gran mujer». Pero no por repetida hasta la saciedad deja de ser cierta. Y detrás del Hijo de Dios había, no una, sino varias mujeres. La Virgen ocupa el lugar de excepción. Pero, además de Ella, a quien veneramos amorosamente como Madre nuestra, siento especial veneración por el resto del grupo: María la Magdalena, Juana, mujer de Cusa, Susana, y otras muchas que le ayudaban con sus bienes.

    Desconocemos el nombre de esas otras muchas. Pero, si de mí dependiera, las canonizaba por la vía rápida y les dedicaba una iglesia: la Basílica de las Otras Muchas, las mujeres silenciosas que se ocuparon de que nada le faltase a Jesús. También san Pablo refiere la costumbre de los apóstoles de llevar con ellos a una mujer cristiana (Cf. 1Co 9, 5). Gracias a esas mujeres, tanto el Señor como los apóstoles vivieron rodeados de ese “calor de hogar” tan necesario al ser humano. Porque, digamos lo que digamos, sólo la mujer sabe crear calor de hogar. Jesús y los apóstoles eran célibes, pero nunca vivieron como “solterones”. Pregúntenle a santa Marta. Por cierto… ¿Dónde se habrá metido?

(TOI24V)