Liber Gomorrhianus

17 septiembre, 2013 – Espiritualidad digital

Lo que santa Teresita no pudo imaginar

Teresita    Santa Teresita del Niño Jesús se preguntaba cómo podría, en el Cielo, amar sin sufrir. Había amado tanto en este mundo, donde amar siempre conlleva sufrimiento, que ya no podía concebir un amor distinto. Pero ella sabía, y nosotros también, que nuestro destino es el amor libre de pena y de muerte, el gozo eterno sin mezcla alguna de dolor. Y, por alcanzar ese Amor, damos por bien empleado cualquier sufrimiento, a ejemplo del Hijo de Dios.

    No llores…  Un día escucharemos esas palabras de labios de Jesús, como la viuda de Naín. Pero a diferencia de ella, a quien todavía le quedaban muchas lágrimas por derramar, cuando nosotros las escuchemos todo el dolor habrá quedado atrás. Despertaremos, como el niño que amanece tras una pesadilla, y, mientras las manos de la Virgen aprietan las nuestras, nos encontraremos bañados en luz. Ella enjugará las lágrimas de nuestros ojos, y ante ellos se presentará el Señor. Sonreirá y nos dirá: «No llores. Ya pasó la noche. Despierta. Ven y disfruta ahora del día, y no temas: no volverá a anochecer nunca más». Si no soltamos ahora el manto de María, eso sucederá muy pronto. Y veremos sonreír a la misma Teresita.

(TOI24M)