Libros de José-Fernando Rey Ballesteros

15 Septiembre, 2013 – Espiritualidad digital

¿Parábola o paradoja?

hijo pródigo    En la parábola de Hijo Pródigo nada sucede como se espera. Comienza con un hijo malo y uno bueno, y concluye con el malo en la fiesta –el Cielo- y el bueno excluido del banquete –en el Infierno-.

    El único bueno es el padre. Los dos hijos son malos. El pequeño hereda antes de tiempo; mata a su padre en vida; mata a Dios para vivir sin Dios y quedarse con la herencia. Sufre la orfandad, el asco de la vida sin sentido, y el hastío de ese bocadillo nauseabundo de criatura con criatura. Entonces vuelve sin dolor de amor, sólo con dolor de tripas… Pero al padre le basta, se lo come a besos, y el hijo se deja adoptar. Está salvado.

    El mayor, sin embargo, jamás se fue. Pero, desde que su padre le negó aquel cabrito, en su interior lo juzgó y no lo perdonó. A éste no le dolían las tripas, ni tampoco el corazón. Sólo el orgullo. Por eso, sin que nadie lo condenara, él mismo se excluyó y se condenó. Era incapaz de amar.

    Pienso, a veces, que a algunas personas más les valdría salir para volver a entrar, que quedarse dentro como están.

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