Liber Gomorrhianus

12 Septiembre, 2013 – Espiritualidad digital

La pobreza que te hará rico

 pobreza   Si son los pobres los dueños de Reino de los cielos, diremos que para adquirir tan valiosa propiedad es necesaria una gran pobreza, una pobreza absoluta y radical como la de Cristo. Él es el Reino de los cielos, y quien comparte su pobreza, a la vez que se entrega a Él, lo recibe a Él mismo como premio. Vosotros seréis mi pueblo, y yo seré vuestro Dios (Jr 30, 22). Mi amado es para mí, y yo soy para mi amado (Ct 2, 16).

    Tan radical es la pobreza necesaria para adquirir el Reino de los cielos, que ni siquiera es bastante con no poseer nada. Y deben alcanzarla incluso quienes, por su estado, tienen que administrar bienes terrenos.

    La pobreza que es el precio para adquirir el Reino, más allá de entregar cuanto se tiene, consiste en dejarse despojar. No es lo mismo. Quien entrega cuanto tiene puede pasar por héroe ante el mundo. Pero quien se deja despojar pasa por idiota. Al que te pegue en una mejilla, preséntale la otra; al que te quite la capa, dale también la túnica. Pasar por necio, como Jesús crucificado, es esa pobreza capaz de robarle el corazón al Salvador.

(TOI23J)