Libros de José-Fernando Rey Ballesteros

11 Septiembre, 2013 – Espiritualidad digital

Burgueses que rezan y santos que beben

Bienaventuranza    Si algo queda claro, mirando a un crucifijo, es que tenemos que elegir. Del mismo modo que quien cruza un río tiene que abandonar una orilla para alcanzar la otra, así el hombre, si quiere obtener los bienes eternos, debe liberarse de los lazos (o cadenas) que lo atan a este mundo. Bienaventuranza y apegos terrenales son incompatibles. No estoy diciendo que no pueda gozarse de Dios mientras se disfruta de una cerveza con los amigos; Jesús comió y bebió con los suyos, sin perder el Amor de su Padre. Digo más: incluso sabe mejor una cerveza cuando se bebe en gracia de Dios.

    Pero ¡Ay de vosotros, los ricos, porque ya tenéis vuestro consuelo! Lo que digo –no yo, sino el Señor- es que, necesariamente, llegará un día en que haya que elegir entre la bienaventuranza y la cerveza, entre Dios y este mundo. Ese día siempre llega, como le llegó al Señor en Getsemaní. Y cuando llegue, tendrás que dejar claro de cuál de ambos deleites puedes prescindir y de cuál no; es decir, cuál es tu verdadero consuelo. Y entonces se sabrá si eres un burgués que reza o un santo que bebe. No es lo mismo.

(TOI23X)