Evangelio 2018

8 septiembre, 2013 – Espiritualidad digital

Clientes y discípulos

dsicípulos    Mucha gente acompañaba a Jesús. A Jesucristo lo siguieron porque obraba milagros, curaba a los enfermos sin cobrar, y sus palabras tocaban el corazón. Todas aquellas personas que, de mil en mil, acompañaban a Cristo, buscaban algo y lo obtuvieron. Pero cuando el Señor subió al Calvario, donde todo lo que podía ofrecer eran sus llagas, se dieron la vuelta y se marcharon como se marcha uno cuando la fuente en la que bebe se seca. Las existencias de milagros, de panes y peces, se habían agotado. Jesús se quedó solo.

    Quien no lleve su cruz detrás de mí no puede ser discípulo mío. El que no renuncia a todos sus bienes no puede ser discípulo mío. Yo, que soy cliente de Movistar, no por eso soy discípulo de Alierta. Y Jesús, que derramó bienes gratuitamente, tuvo y tiene clientes que se acercan a la Iglesia a recibir paz espiritual. Pero discípulos, personas que no busquen sino a Él y estén dispuestas a perderlo todo, a sufrir, y a morir con Él… Le quedaron la Virgen, Juan y algunas mujeres. En cuanto a ti y a mí… Mucho hemos ganado al seguirle. ¿Qué hemos perdido hasta ahora por su Amor?

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