Libros de José-Fernando Rey Ballesteros

6 Septiembre, 2013 – Espiritualidad digital

El alma de nuestros ayunos

ayuno    Aprovechando que hoy es viernes –día dedicado a la penitencia- y que mañana viviremos una jornada de ayuno y oración por la paz, convendrá recordar dónde está el alma de nuestros ayunos. Un ayuno sin alma queda en dieta de adelgazamiento. Un ayuno con alma, sin embargo, es un llanto capaz de conmover los cielos.

    Llegará el día en que se lleven al novio, y entonces ayunarán. Ayunamos porque estamos tristes, y estamos tristes porque se han llevado al novio. El novio es Cristo.

    En muchas zonas de nuestras vidas, y en muchos lugares del mundo, se vive como si Dios hubiera muerto. Dios está allí, como en todas partes, pero está crucificado. Allí se llevan al novio, lo expulsan de la Tierra. Donde hay odios, violencia, soberbia o afán de poder se encuentra Cristo clavado en la Cruz, sufriendo hambre y sed de justicia. Con nuestro ayuno y oración nos unimos a su Pasión y nos alineamos bajo su bandera. Nuestras voces se suman a su grito: ¡Tengo sed! (Jn 19, 28), y es la súplica del Cristo total, Cabeza y Cuerpo, la que llega a Dios implorando la paz de los espíritus y la concordia entre los pueblos.

(TOI22V)