“Evangelio

4 Septiembre, 2013 – Espiritualidad digital

Dios no es para ducharse: es para beber

suegra de pedro    No sé cómo sería la suegra de Pedro antes de ser curada. Pero el hecho de que, tras el milagro, se puso a servirles, me es familiar. Quienes de verdad se han dejado sanar por Jesús –hablo de una sanación más profunda que la de la fiebre- nacen a una vida nueva, en la que ellos ya no importan. Toda su ambición es servir a Dios y al prójimo. El “yo” ha muerto. Porque Jesús, cuando sana, da muerte y da vida. Mejor dicho: da muerte para dar vida.

    Algunos se conforman con “ducharse en Dios”: lo reciben por fuera, pero no le dejan entrar por miedo a morir. Todo queda en una fiebre que desapareció. Pero después llega otra, y otra, hasta la última fiebre. Y mueren tan llenos de sí mismos que mueren del todo.

    Otros, como la suegra de Pedro, se sumergen en Dios como la esponja y dejan que su Espíritu lo llene todo. Mueren a sí mismos y ya no hay en ellos sino Dios. La fiebre que desapareció volverá, pero convertida en Pasión de Cristo, porque en la Cruz han quedado ofrecidos con Él. Éstos no mueren, porque ya murieron. Ahora tienen vida eterna.

(TOI22X)