“Evangelio

3 Septiembre, 2013 – Espiritualidad digital

Valiente como el caracol

caracol    La historia de todas las desgracias que afligen a la Humanidad comenzó con una conversación inoportuna: la que mantuvo Eva con la serpiente. Si Eva hubiese ignorado las insidias del tentador y hubiera seguido su camino, ni ella ni Adán habrían perdido el favor de Dios. Hay diálogos que no se deben mantener jamás.

    ¡Cierra la boca y sal! Al Demonio es preciso cerrarle la boca. Intentar dialogar con él, tratar de combatir con razones –por espirituales que sean- sus argumentos es la forma más segura de caer en las redes del Maligno. Cuando llega la tentación, nuestra defensa consiste en ser cobardes y huir; huir como huye el niño asustado a refugiarse en las faldas de su madre, o esconderse como se esconde bajo la cama el pequeñín ante el sonido de los truenos.

    No me da vergüenza decir que soy cobarde. Y quiero serlo aún más. Quiero ser como el caracol, que se esconde en su concha en cuanto le tocan. Porque mi concha, la cama bajo la que me escondo, y las faldas de mi madre, son todos el mismo lugar: Dios, mi refugio. Sólo en Él estoy seguro. El Señor es la defensa de mi vida.

(TOI22M)