“Evangelio

30 Agosto, 2013 – Espiritualidad digital

Sólo para monjas, pero mejor que no lo lean

virgen prudente    Quizá hoy no escriba para nadie. Aunque realizo esta meditación pensando en las religiosas, emplearé un lenguaje tan duro que no recomendaría a ninguna que lo leyese.

    Una virgen prudente es la que se sabe desposada con Cristo y lo ama apasionadamente. Aunque experimente soledad o ingratitud, lleva tales reservas de Amor en la alcuza de su corazón que le basta acudir al sagrario para sentirse la más dichosa entre las mujeres. Aunque padezca enfermedad o cansancio, lo experimenta como abrazo del Crucificado, a quien adora. Sirve a sus hermanas y se hace la última, porque allí, en el último lugar, siente el yugo de Cristo, el brazo del Esposo rodeando el cuello de su amada; es cónyuge suya.

    Una virgen necia me dijo: «Le pido al Señor muchos años de vida, porque eso de ir corriendo detrás de un cordero eternamente no sé si me gustará». Es una virgen sin esposo, una solterona que se consuela con la vanidad de su activismo y el prestigio entre las suyas. Una desamorada cuya alcuza quedó sin aceite hace años, y decidió rellenarla con Coca-Cola Zero. Una monja que no reza es lo más triste que he visto en mi vida.

(TOI21V)