Libros de José-Fernando Rey Ballesteros

24 Agosto, 2013 – Espiritualidad digital

Curso de vida interior bajo la higuera

Cuando estabas debajo de la higuera te vi    No sabemos de lo que nos privamos cuando hacemos consistir toda nuestra oración en hablar con Dios, decirle cosas, pedirle cosas, agradecerle cosas, pedirle perdón por cosas… No digo que sea poco. Al contrario, es muchísimo, porque un hombre que habla con Dios se abre a lo eterno y es elevado a alturas celestiales. Lo que digo es que hay muchísimo más, y muchos, por quedarse en hablar con Dios, se lo pierden.

    Más que hablar con Dios es escuchar a Dios. Necesitarás callar en tu oración, y abrir de par en par el corazón. Deja que el Evangelio, o el Espíritu que está en ti, impriman en el alma sus palabras.

    Más que hablar o escuchar a Dios es mirar a Jesús. La oración de la mirada no requiere palabras, sólo amor en los ojos. Se te pueden pasar los minutos sin enterarte ante el sagrario o el crucifijo si miras embelesado.

    Y más aún que mirar a Jesús es ser mirado por Él y gustarlo. Cuando estabas debajo de la higuera te vi. Entiendo que Bartolomé cayera de rodillas. Y eso que lo supo después de ser mirado. Tú, cuando estés en oración, disfruta de cómo te mira.

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