Libros de José-Fernando Rey Ballesteros

15 Agosto, 2013 – Espiritualidad digital

Fue llevado al Cielo el Paraíso

Asunción de María    Aquella “tienda del encuentro” donde Moisés se reunía a solas con Dios era nada al lado de las entrañas purísimas de María. Y nada era el Templo de Salomón junto al seno de la Inmaculada. Porque en aquellos lugares sólo en figura habitó Dios, pero en el vientre de la Virgen moró corporalmente durante nueve meses, y lo convirtió en Paraíso Terrenal.

    El maná fue nada en comparación con los pechos de María. Y nada fue la roca que manó agua junto a aquella fuente de vida. Porque en esos lugares alimentó Dios a los hombres, lo cual es propio de Dios, pero en los pechos de la Inmaculada fue el hombre quien alimentó a su Creador, y esto es el milagro más admirable.

    ¿Acaso iba a permitir el Señor, que moró en aquellas entrañas como en un santuario y se alimentó de aquellos pechos, que el virginal cuerpo que le había sido Paraíso y manantial fuese pasto de gusanos? ¿En qué cabeza cabe?

    Debería decir que es un crimen y una profanación lo que Occidente ha hecho con el vientre y los pechos de la mujer, tan ensalzados por Dios en María. Pero, como es fiesta, no lo diré…

(1508)