Libros de José-Fernando Rey Ballesteros

11 Agosto, 2013 – Espiritualidad digital

Formas distintas de esperar

vengo pronto    El Señor tarda en llegar. Se marchó hace casi dos mil años, diciendo vengo pronto (Ap 22, 7)… y, ya ves, han pasado unas cuantas centurias. Puede que, para Él, eso no sea tardar. Yo sé que Dios, desde la eternidad, tiene un peculiar concepto del tiempo que a nosotros, la mayor parte de las veces, se nos escapa. Pero, desde aquí abajo, casi dos mil años es tardar un poco.

    Si el empleado piensa: «mi amo tarda en llegar» y empieza a comer y beber y emborracharse, llegará el amo de ese criado el día y a la hora que menos lo espera y lo despedirá. Como hicieron los hijos de Israel cuando Moisés tardó en bajar del Monte, muchos aprovechan para vivir como si no hubiera Dios. Dice el necio para sí: «No hay Dios» (Sal 53, 1).

    Otros, sin embargo, lo anhelan cada mañana, y viven con la vista puesta en el Cielo, esperando a su Señor, cuidando de no apegarse a nada ni a nadie de este mundo, para poder salir a su encuentro en cuanto aparezca. Dichoso el criado a quien su amo, al llegar, lo encuentre portándose así.

    Al final, es cuestión de amor.

(TOC19)