Libros de José-Fernando Rey Ballesteros

10 Agosto, 2013 – Espiritualidad digital

El canon de belleza corporal de Dios

grano de trigo    Este mundo tiene su canon de belleza corporal. Las personas que eligen para presentar programas televisivos o para los papeles protagonistas de las películas son jóvenes y lozanas, agradables a la vista. Pero no te entusiasmes demasiado: cuando salgas a la calle después de la película, no verás gente así. Y si dejas pasar unos años y vuelves a mirar ese cuerpo que te encandiló en el cine, te aseguro un chasco considerable. El canon de belleza de nuestro mundo puede ser hermoso, pero es mentira.

    Si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda infecundo, pero si muere da mucho fruto. Le sucede al grano de trigo que no muere lo que a las mujeres que rehúsan tener hijos para no estropear su figura: es hermoso, pero cuando se seca –y siempre se seca- no queda nada. Un grano de trigo cubierto de tierra y ya agrietado, sin embargo, parece muerte pero es vida. Y de él brota la espiga, y de la espiga el pan, y del pan más vida. He ahí la verdadera hermosura. Y es que el canon de belleza corporal de Dios es el más intemporal y hermoso de todos: el Crucifijo.

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