Liber Gomorrhianus

6 Agosto, 2013 – Espiritualidad digital

La gloria de Moisés y Elías

gloria celeste    Me lo han preguntado algunas veces: ¿Por qué dice san Lucas que Moisés y Elías aparecieron con gloria en la transfiguración del Señor? ¿No estaban aún cerradas las puertas del Paraíso? ¿No se hallaban Moisés y Elías en el Seno de Abrahán, esperando que esas puertas se abriesen? Entonces, ¿por qué aparecieron con gloria?

    Porque en el Tabor, por unos instantes, se anticipó la gloria del Cielo. También Pedro, Santiago y Juan gozaron de la misma gloria, y por eso Simón dijo ¡Qué bien se está aquí! La gloria celeste no es un aroma de rosas sobre una pradera eternamente verde. La gloria celeste es el resplandor de Cristo cuando el pecado y la muerte no lo ahogan. En la tierra, la gloria de Cristo, su resplandor, fue la Sangre de su rostro ultrajado; de esa gloria “terrestre” han participado los mártires, para gozar después de la del Cielo.

    La gloria del Cielo, que se anticipó en el Tabor, y que estamos llamados a gozar eternamente, es un brillo dulcísimo y amoroso que baña en su Amor cuanto toca. Por tanto, el Cielo es Cristo; la gloria, el resplandor de su rostro. Y todo ello es Amor. El único Amor.

(0608)