“Evangelio

4 Agosto, 2013 – Espiritualidad digital

El colchón

colchón    Trabaja de sol a sol, y apenas toma vacaciones. Vive sobriamente, y no le pidas un céntimo porque te muerde. ¿Qué hace, entonces, con tanto dinero? ¿Obras de caridad? ¡No! Hace un colchón. Como Penélope tejía un manto, él hace un colchón con su dinero… Ya sabes, por si acaso. Nunca sabes lo que puede pasar, y conviene tener algo ahorrado. Al principio decía que era para su jubilación. Entonces disfrutaría del colchón: viajes, coche nuevo, casa en el campo… Pero se jubiló, y lo primero que le falló fue la próstata. Después el hígado. Más tarde la circulación… Total, que se dedicó al turismo sanitario en lugar de viajar por el Caribe.

    Necio, esta noche te van a exigir la vida. Lo que has acumulado, ¿de quién será? Murió hace dos años. Sus hijos lloraron su muerte, y después se abalanzaron sobre el colchón. Lo hicieron con tantas ansias, que el colchón reventó. Primero fue una pelea campal entre hermanos por más o menos plumas. Hubo descalabros, y algunos de ellos siguen sin hablarse. Después, como el colchón no lo habían trabajado, se les fue en alegrías. No queda ni una pluma.

    ¿Qué diré? ¿Maldito colchón? ¡No! ¡Maldita codicia!

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