Libros de José-Fernando Rey Ballesteros

3 Agosto, 2013 – Espiritualidad digital

La lujuria

lujuria    ¡Con lo grande que es la cabeza, y lo bien que puede pensar! Sin embargo, esa mínima juntura delantera entre ambas piernas puede desatar una fuerza brutal capaz de arrastrar masas y cambiar la faz de la tierra. La lujuria animaliza al hombre, lo humilla, lo arrastra hasta las profundidades de su propio barro, y lo incapacita para la vida espiritual.

    La hija de Herodías danzó, y le gustó tanto a Herodes que juró darle lo que pidiera. Cuando el lujurioso despierta tras el ataque feroz de mentira que la lujuria desata, contempla la devastación causada y siente asco de sí. Pero volverá a doblegarse cuando la entrepierna lo llame, y hozará en la ciénaga, cada vez con más furor, hasta que muera ahogado en su vómito.

   Todo comenzó en la adolescencia. Se desató al potro antes de tiempo, y esa bestia feroz, una vez suelta, no hay quien la vuelva a estabular. Si se la hubiera tocado entonces con la Cruz, habría sido redimida para volver a ser lo que fue en el plan de Dios: un chispazo divino de amor, de vida y de gozo por el que hombre y la mujer son elevados a la semejanza divina.

(TOI17S)