Evangelio 2018

2 agosto, 2013 – Espiritualidad digital

Cuando un estúpido hace una buena pregunta

pregunta    La única forma de aprender es hacer preguntas. Pero hay personas que preguntan, y después se marchan sin esperar la respuesta. No encuentro mejor definición de la estupidez, ni oportunidad más desperdiciada. Pilato preguntó a Jesús: ¿Qué es la verdad? (Jn 18, 38). Y se dio la vuelta. Si se hubiera quedado a escuchar, se habría convertido. La pregunta la había clavado.

    ¿De dónde saca éste esa sabiduría y esos milagros?… ¡Lástima de pregunta desaprovechada! Si María Magdalena hubiese estado allí, la habría formulado a las seis de la mañana y se habría sentado a los pies de Jesús el resto del día para escuchar la respuesta. Y ¡Qué delicia de respuesta! Porque la sabiduría y los milagros de Jesús no venían de la Tierra, sino del Cielo. El Señor habría hablado de su Padre, del Espíritu que es Sabiduría de Dios, de cómo la Escritura anunciaba esa misma Sabiduría… Pero los nazarenos hicieron la pregunta, y después, en lugar de escuchar, comenzaron a murmurar entre ellos. Se quedaron sin respuesta, y nos dejaron sin ella.

    Aprende lo que debes y lo que no debes hacer: en tu oración, pregúntale a Jesús. Pero, después, no te marches. Espera… Y escucharás.

(TOI17V)