Liber Gomorrhianus

Agosto 2013 – Espiritualidad digital

Manual del buen negociador

talentos    A uno dejó cinco talentos de plata, a otro dos, a otro uno: la fe, la gracia de Dios, la Eucaristía, una enfermedad, una humillación, un fracaso, la vocación… Son talentos valiosísimos que, en gran medida, el mundo no es capaz de valorar. ¿Cómo negociar con ellos?.

    Fue enseguida a negociar con ellos y ganó otros cinco. Un síntoma del buen negociador es la prisa. Según san Pablo, el amor de Cristo nos urge (2Co 5, 14). Tras recibir el anuncio del ángel, María fue aprisa a la montaña (Lc 1, 39). Cuando se ama al Señor, los deseos de prender ese amor en otros corazones son apremiantes, no admiten excusa ni demora. El negociador se esconde en la Cruz para que sólo Cristo brille en su vida, y allí se ofrece por todas las almas. Y las manos llagadas del Señor, esas mismas manos que multiplicaron panes y peces, multiplican la cosecha. Va muriendo el negociador con Cristo, y van resucitando, uno por uno, los muertos por el pecado. Y los talentos que él tenía se multiplican por diez, por cien, por mil… De modo que la muerte actúa en nosotros, más en vosotros la vida (2Co 4, 12).

(TOI21S)

Sólo para monjas, pero mejor que no lo lean

virgen prudente    Quizá hoy no escriba para nadie. Aunque realizo esta meditación pensando en las religiosas, emplearé un lenguaje tan duro que no recomendaría a ninguna que lo leyese.

    Una virgen prudente es la que se sabe desposada con Cristo y lo ama apasionadamente. Aunque experimente soledad o ingratitud, lleva tales reservas de Amor en la alcuza de su corazón que le basta acudir al sagrario para sentirse la más dichosa entre las mujeres. Aunque padezca enfermedad o cansancio, lo experimenta como abrazo del Crucificado, a quien adora. Sirve a sus hermanas y se hace la última, porque allí, en el último lugar, siente el yugo de Cristo, el brazo del Esposo rodeando el cuello de su amada; es cónyuge suya.

    Una virgen necia me dijo: «Le pido al Señor muchos años de vida, porque eso de ir corriendo detrás de un cordero eternamente no sé si me gustará». Es una virgen sin esposo, una solterona que se consuela con la vanidad de su activismo y el prestigio entre las suyas. Una desamorada cuya alcuza quedó sin aceite hace años, y decidió rellenarla con Coca-Cola Zero. Una monja que no reza es lo más triste que he visto en mi vida.

(TOI21V)

Tontos, malos, y otros especímenes

martirio de san Juan Bautista    Si tuviera que elegir entre pasar mis días con un malo o con tonto, me quedaría tan perplejo que caería de rodillas y le pediría a Dios que eligiese por mí en qué cruz debo morir. Pero si te tocan los dos, como al Bautista, es que Dios tiene prevista para ti una gran santidad.

    A un lado tenía al tonto: Herodes. Éste era de los que iban a misa, aplaudían el sermón, y luego salían derechitos hacia el burdel. Respetaba a Juan, sabiendo que era un hombre honrado y santo, y lo defendía. Lo escuchaba con gusto. A saber: lo escuchaba con gusto, pero al terminar subía al catre de Herodías. Lo defendía, pero le cortó la cabeza. ¡Dios nos libre de feligreses tan devotos!

    Al otro lado tenía a la mala: Herodías. Juan hizo lo peor que puede hacerse con estas personas: le tosió. Le dijo públicamente que eso de “rehacer la vida” se lama “concubinato”, y desde entonces Herodías juró devolverle el favor curándole el dolor de cabeza. Supo aprovechar la lujuria del tonto, esperar el momento adecuado, y encontrar el cebo perfecto: Su hija Salomé.

    Salomé no era ni tonta ni mala. Era una… Hasta mañana.

(2908)

Mis dudas sobre la mujer del César

la mujer del César    Junto al de Mary Poppins, uno de los procesos de beatificación más discutibles sería el de la mujer del César. Afortunadamente, ninguno de ellos figura en la agenda de la Congregación para las causas de los santos. Pero, si llegase el momento, habría que analizar el dicho que ha otorgado fama a esta buena mujer: «La mujer del César no sólo debe ser buena; también debe parecerlo». Jesucristo murió como un blasfemo, y Él mismo dijo a los fariseos: por fuera parecéis justos.

    Son multitud los santos que han cruzado la Historia entre improperios, o han sido tenidos por herejes. Otros santos han pasado por tontos, mientras que un buen número de tontos han pasado por santos. Sólo después de cruzada esa línea tras la que tanto el santo como el tonto dejan de cumplir cada mañana con la visita al cuarto de baño, la Iglesia pone a cada uno en su lugar. Al menos, al santo; del tonto prefiere hablar poquito.

    Si el refrán significa que no debemos provocar escándalo innecesariamente, bienvenido sea y que comience el proceso de beatificación de la consorte. Pero cuidado con empeñarse en parecer buenos; tiene más peligro que un chupito de ácido sulfúrico.

(TOI21X)

Las tragaderas del devorador de camellos

Filtráis el mosquito y os tragáis el camello    No siempre es cierto que quien cuida lo pequeño cuide también lo grande. Hay muchas personas que descuidan lo importante por perderse en los detalles. No es lo mismo ser detallista que ser puntilloso: Filtráis el mosquito y os tragáis el camello.

    Por ejemplo: algunas personas tienen la casa reluciente como un espejo y el alma hedionda como un estercolero; pasan la aspiradora a diario, pero llevan años sin confesar.  Otros esterilizan el chupete del niño si se cae al suelo para librarle de la más mínima infección, pero en cuanto crece un poco lo dejan delante del televisor sin importarles que el alma de pequeño se llene de basura. Y otros pueden denunciar al Ministerio de Sanidad a una clínica dedicada a matar niños en el vientre de sus madres porque no los asesina de manera higiénicamente limpia y pone a las madres en riesgo de contraer infecciones. Muchos de quienes allí despedazan seres humanos salen luego a la calle a manifestarse por la protección  de animalitos en riesgo de extinción. ¡Qué paradoja! Y otros hay que se afanan por lograr la salud más perfecta y el cuerpo más precioso, mientras llevan por alma un auténtico cadáver.

    ¡En fin!

(TOI21M)

Un cocktail letal: ¡No lo pruebe!

cocktail    La soberbia es un producto tóxico, en estado puro o en cocktail. Pero, en estado puro, es fácil de reconocer y se elimina con unas dosis de humildad. En cocktail es más complicado.

    El cocktail de soberbia más letal es el que la mezcla con religión. Sabe a piedad, huele a espiritualidad, tiene el color de la tolerancia… Pero es como beber nitroglicerina. Mata a quien lo bebe y a las personas de alrededor, quienes tienen por piadoso al intoxicado. Es el bebedizo de quienes rezan y lo saben todo. Jesús tuvo que vérselas con personas así: ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas, que cerráis a los hombres el reino de los cielos! Ni entráis vosotros, ni dejáis entrar a los que quieren.

    El cóktail de soberbia y ateísmo es vomitivo, pero al vomitarse el ateísmo se vomita la soberbia. Sin embargo, con piedad como excipiente, la soberbia se asimila. El intoxicado, además de perderse, pierde a quienes lo siguen pensando que los lleva a Dios. La culpa es suya, por no preguntarle a qué dios los lleva. Si hubieran preguntado, habrían visto que el religioso soberbio todo lo sabe, todo lo juzga, todo lo critica. Él es dios.

(TOI21L)

La pregunta del millón y el “evangelio según san yo”

¿Serán pocos los que se salven?    Es la pregunta del millón: ¿Serán pocos los que se salven? «Al final, ¿Qué será de este hijo mío que no va a misa, qué me sucederá si no confieso, qué será de este amigo mío divorciado que vive con otra mujer? ¿De verdad cree, padre, que Dios los enviará al Infierno? ¿Qué dios predica usted? ¡Pasaron los tiempos del Dios castigador!

    Ya sé, ya sé… A muchos les hubiera gustado que, a la pregunta del millón, Jesús hubiese respondido: «No os preocupéis, chicos. Dios en muy bueno, y no permitirá que una criatura suya, a la que tanto ama, arda en el Infierno eternamente. ¿Permitiríais eso vosotros para vuestros hijos?¡Cuánto menos Dios!» Esto es lo que muchos responderían si fueran Dios. ¿Dejarán ahora responder a Jesús?

    Muchos intentarán entrar y no podrán. No requiere interpretación: muchos se condenarán. ¿Por qué? Esforzaos en entrar por la puerta estrecha. Por no esforzarse, por huir de la Cruz, por pensar que Dios lo haría todo. Y, entre ellos, muchos alegarán que iban a misa: Hemos comido y bebido contigo, y has enseñado en nuestras plazas. Iban, sí, a responder ellos las preguntas hechas a Jesús. Son los del “evangelio según san yo”.

(TOC21)

Curso de vida interior bajo la higuera

Cuando estabas debajo de la higuera te vi    No sabemos de lo que nos privamos cuando hacemos consistir toda nuestra oración en hablar con Dios, decirle cosas, pedirle cosas, agradecerle cosas, pedirle perdón por cosas… No digo que sea poco. Al contrario, es muchísimo, porque un hombre que habla con Dios se abre a lo eterno y es elevado a alturas celestiales. Lo que digo es que hay muchísimo más, y muchos, por quedarse en hablar con Dios, se lo pierden.

    Más que hablar con Dios es escuchar a Dios. Necesitarás callar en tu oración, y abrir de par en par el corazón. Deja que el Evangelio, o el Espíritu que está en ti, impriman en el alma sus palabras.

    Más que hablar o escuchar a Dios es mirar a Jesús. La oración de la mirada no requiere palabras, sólo amor en los ojos. Se te pueden pasar los minutos sin enterarte ante el sagrario o el crucifijo si miras embelesado.

    Y más aún que mirar a Jesús es ser mirado por Él y gustarlo. Cuando estabas debajo de la higuera te vi. Entiendo que Bartolomé cayera de rodillas. Y eso que lo supo después de ser mirado. Tú, cuando estés en oración, disfruta de cómo te mira.

(2408)

La Ley entera y los profetas

Ley de Dios    No ha existido nunca, ni existirá jamás, una ley humana semejante a la Ley de Dios. Por más que, en determinadas épocas, se hayan querido basar las leyes de los hombres en el Decálogo, ninguna nación podrá tener una ley que obligue a amar. Podrán prohibir la blasfemia, el robo, el asesinato o el adulterio; pero un código humano no tiene la llave que abra los corazones. La Ley de Dios sí: Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con todo tu ser… Amarás a tu prójimo como a ti mismo.

    Por ese motivo, la faltas más graves son las faltas de amor. Y la mayor pobreza no es la de quien no es amado, sino la de quien no ama, porque el egoísmo le ha secado el corazón. Cada uno debemos examinarnos con cuidado, porque no es fácil. Se puede rezar sin amor, se pueden hacer obras de caridad sin amor, se puede pasar el día entre cirios y albas sin amor… Y se puede estar inmovilizado, en una silla de ruedas, o en una cruz, sin poder hacer nada, y ofrecer la vida a Dios por amor a Él y al prójimo.

(TOI20V)

Las apariencias engañan…

coronación de María    La coronación de María es corolario de su asunción. Consorte de Cristo en la Redención, lo es también en su reinado. Deberíamos empaparnos de estas verdades, porque cuando las olvidamos nos asalta el desaliento. En esta tierra, las apariencias dicen que el mal vence al bien. Pero las apariencias son para los sentidos, y lo que los sentidos perciben es el Crucifijo, la imagen del Dios vencido.

    Los reinos de este mundo son eso, apariencia. Televisión, grandes reuniones, manifestaciones de apoyo o de protesta en las calles, leyes promulgadas que se anuncian en los telediarios, y protocolo. Pero los reinos de este mundo, como toda apariencia, pasan…

    Cristo reina en lo escondido. Hecho el último de los hombres, gobierna el Cosmos desde la Cruz, y tiene su trono en un Cielo que nadie ve. Se oculta en lo profundo de las almas, y desde allí doblega amorosamente sentidos y potencias hasta instaurar su Reino en cada santo. María se escondió en esta tierra, se cobijó bajo la sombra de la Cruz, y reina con su Hijo desde el Cielo,  oculta a los ojos humanos. Pero ese reino, que es de su hijo y suyo, no tiene fin. Las apariencias engañan.

(2208)