Evangelio 2018

31 julio, 2013 – Espiritualidad digital

Escóndelo para que se entere todo el mundo

tesoro escondido    Siempre me llamó la atención, en esta parábola, el hecho de que la persona que encuentra el tesoro escondido en el campo lo vuelve a esconder. A primera vista, parece contrario al mandato apostólico de anunciar el evangelio a los cuatro vientos. Sin embargo, Jesús nunca daba puntada sin hilo, y el hilo de esta puntada es de oro.

    El anuncio que no nace de un secreto es ruido. ¿Apostolado sin oración? Marketing, nada más. Y, generalmente, del malo.

    Primero es lo secreto, lo escondido: las horas vivas (nunca muertas) de oración ante el sagrario, el diálogo íntimo con Jesús mientras vas por la calle, o mientras eliges los artículos en un estante del supermercado, ese “Tú y yo” que va llenando el alma de gozo y paz. Hasta que lleno de alegría, de una alegría que brota de dentro, empiezas a soltar lastre porque todo te sobra lo que no sea Él. Ahora ya lo ven tus amigos, contemplan la luz que hay en tu vida, y tú lo gritas a los cuatro vientos porque no puedes callar. Y muchos encontrarán el tesoro gracias a ti, y después quizá te olviden… Pero no te va a importar en absoluto.

(TOI17X)