Libros de José-Fernando Rey Ballesteros

28 Julio, 2013 – Espiritualidad digital

Despertando al vecindario

oración de petición    Me contaron cómo los hogares sencillos de la Galilea de Jesús no eran sino cuevas con puerta y algún apéndice a modo de armario. Luego fui a Tierra Santa y lo comprobé. Padres e hijos dormían en la misma –la única- estancia. Una vez acostados, si alguien llamaba a la puerta, para que el padre pudiese abrir tenía que hacer levantar a los niños o pisarlos. Esto explica la respuesta del hombre de la parábola a quien vienen a pedirle panes a medianoche: La puerta está cerrada; mis niños y yo estamos acostados; no puedo levantarme para dártelos.

    Pero si el otro insiste llamando… Lógicamente, en ese caso se despiertan los niños, la mujer, la suegra y, como siga, se despierta el vecindario. Entonces el dueño le tira los panes a la cabeza si es preciso, con tal de que se calle.

    A veces le pedimos a Dios piedras. En ese caso, sería mejor pedir en voz bajita y no insistir demasiado. Pero, cuando pedimos panes, no debemos tener miedo de despertar a toda la corte celestial: a los ángeles, a los santos, y a la Santísima Virgen María. Pide así, y Dios se levantará y te dará cuanto necesites.

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