Libros de José-Fernando Rey Ballesteros

26 Julio, 2013 – Espiritualidad digital

¡Dichosos los ojos!

Joaquín y Ana    ¿Cuál fue la primera jaculatoria jamás pronunciada por labios humanos a la Virgen María? No la conozco exactamente, pero sé que fue parecida a ésta, y pronunciada en arameo: «¡Qué monada de niña! ¡Es un cielo! ¡Está para comérsela! ¡Mírala, Joaquín!». La dijo Ana, la madre de la Purísima. Después vino Joaquín, luego José… Y luego Juan, Lucas, Simón… Hasta nosotros. Les debemos mucho a nuestros abuelitos Joaquín y Ana.

    De su casto amor se sirvió Dios para que fuese concebida sin pecado la criatura más excelsa salida de sus manos. Y de su piedad se sirvió Dios para que la Madre del Señor aprendiese a rezar.

    Muchos profetas y justos desearon ver lo que veis vosotros, y no vieron, y oír lo que oís, y no lo oyeron. ¡Quién hubiera visto, como vieron Joaquín y Ana, los primeros pasos de la pequeña María! ¡Quién hubiera escuchado las primeras oraciones de la Inmaculada! ¡Quién la hubiera recogido en casa y visto su carita de niña después de que, con tres años, en el Templo se consagrase a Dios! Supongo que para eso nos ha regalado Dios la imaginación: para que compartamos con ellos esas escenas. Es nuestra oración de hoy.

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