Evangelio 2018

19 julio, 2013 – Espiritualidad digital

Jamás olvides que eres sacerdote

sacerdote    Nadie ha hablado nunca ni hablará jamás con tanta profundidad como Jesús. Cada palabra suya es un pozo de luz sin fondo, en el que siempre encuentras brillos nuevos. Es el signo más claro del carácter divino de los evangelios. No existe ni existirá jamás un libro que puedas leer miles de veces sin agotarlo.

    Quienes escuchaban a Jesús, muchas veces se quedaban en la boca del pozo, en el sentido más superficial de sus palabras, sin querer entrar. Y cuando, a los fariseos que reprendían a los apóstoles por comer espigas en sábado, Jesús les recordó que el rey David y sus hombres comieron del templo los panes presentados que sólo podían comer los sacerdotes, lo tomaron como una excusa.

    Pero Jesús iba más allá: porque muchos entramos cada día en el templo y comemos el Pan ofrecido, el Cuerpo de Cristo, lo cual es propio sólo de sacerdotes. Yo, como ministro ordenado, lo consagro, y tú lo consumes porque, gracias al sacerdocio común de los fieles, eres sacerdote desde tu bautismo. Comulgar te convierte, con Cristo, en Hostia, y debes ofrecer, a lo largo del día, ese mismo Sacrificio del que has participado. Tu vida debe ser ofrenda.

(TOI15V)