Liber Gomorrhianus

17 Julio, 2013 – Espiritualidad digital

Allí donde se esconden los grandes secretos

gente sencilla    Los grandes secretos no están en los libros. Los libros se componen de palabras, y los grandes secretos no pueden encerrarse en palabras humanas. Sin embargo, existe un lugar donde todos están contenidos: el Corazón amorosísimo de Cristo. Él es la Palabra que expresa lo inefable. Y sólo quien, como el apóstol Juan, reclina su cabeza sobre el pecho de Jesús conoce esos grandes secretos que conforman la sabiduría divina. El problema es que, después, no los puede contar. Sólo puede señalar ese Corazón y permanecer callado.

    Te doy gracias, Padre, Señor de cielo y tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos y se las has revelado a la gente sencilla. La gente sencilla se distingue porque necesita menos palabras. Sabes que una persona es complicada cuando habla y habla y habla intentando decir algo que nunca dice. ¡Qué agotamiento! Sin embargo, una persona sencilla te mira y te lo ha dicho todo. Por eso, estas personas, en su oración, descansan y hacen descansar a Jesús. Miran al sagrario, sonríen, y en ocasiones lloran. Cuando se marchan, se llevan con ellos todos los secretos del Señor. No saben explicarlos, pero se les nota en los ojos.

(TOI15X)