Libros de José-Fernando Rey Ballesteros

14 Julio, 2013 – Espiritualidad digital

Ocasiones para hacer de buen samaritano

buen samaritano    Si vas a esperar a que se aparezca en la cuneta un pobre hombre atropellado para practicar la parábola del buen samaritano… vas listo. Puede que antes te llame el Señor, y te preguntará si la cumpliste. ¿Qué dirás? ¿que no encontraste a nadie medio muerto en tu camino, que todos tus “prójimos” disfrutaban de excelente salud y chateaban por whatsapp? ¡Pobre de ti!

    Cayó en manos de unos bandidos que lo desnudaron, lo molieron a palos y se marcharon, dejándolo medio muerto… Mira a tu alrededor. Acabas de discutir con tu mujer (cámbiese por «marido», si procede). Como siempre, tú llevabas razón. La víctima eres tú, ¿verdad?

    Decididamente, lo que tiene que cambiar no es el mundo para que encuentres a un atropellado en la cuneta. Son tus ojos los que tienen que cambiar, porque estás ciego. Mira bien, y verás a tu mujer: herida por el pecado, como todo hijo de Adán, molida a palos por sus dolores y sufrimientos, medio muerta -porque todos estamos al borde de la muerte-… Y ahora te acercas tú, que tienes razón (¡faltaría más!) y añades más palos a los que ya lleva. ¿No te das cuenta? ¿No eres capaz de compasión?

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