Liber Gomorrhianus

11 Julio, 2013 – Espiritualidad digital

Los del ciento por uno

ciento por uno    He visto ya a muchas personas abandonar casa, hermanos o hermanas, padre o madre, mujer, hijos o tierras por Cristo. En muchos casos, he contemplado cómo esos familiares se volvían contra ellos, diciéndoles que perdían la vida. Lo más suave que les dijeron fue que debían visitar a un psicólogo antes de abrazar la vida religiosa. «Espera un poco… ¿lo has pensado bien?… ¿no te estarás sugestionado?»

    Luego he comprobado cómo esas personas, a quienes intentaron disuadir de seguir a Cristo, desbordaban de felicidad. Recibieron cien veces más. Hace dos días, una joven carmelita me confesaba: «Soy la mujer más feliz de la tierra». Es lo más hermoso que he oído en mucho tiempo. Sobre todo porque la conozco desde hace diecisiete años, y sé que, fuera del Carmelo, jamás le hubiese escuchado esas palabras.

    También he visto a esos mismos padres confesar que, al final, ese hijo sacerdote o esa hija monja son los que más cerca tienen. La otra hija se casó y se fue a Londres; el otro hijo no viene nunca a verlos… Pero su hijo sacerdote o su hija monja siempre están allí, y son un consuelo para ellos. ¿No hubiera sido mejor no quejarse?

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