Liber Gomorrhianus

10 Julio, 2013 – Espiritualidad digital

Inspira y después expira

inspira y expira    Dice san Pablo que la Iglesia es un cuerpo, un organismo vivo, del que cada uno somos miembros y Cristo es cabeza. Y un cuerpo vivo inspira y expira:

    Inspira: En aquel tiempo, Jesús, llamando a sus doce discípulos… Al inspirar, Jesús congrega en torno a Sí. Inspirando, llamó a sus discípulos, nos llama a nosotros cada día a su intimidad en la oración, y nos congrega para celebrar la Eucaristía. Debemos disfrutar de esos momentos en que Jesús inspira, atrae, para crecer en vida de intimidad con Él, y en caridad verdadera entre nosotros.

    Expira: A estos doce los envió Jesús… Id y proclamad. Entonces, cuando inspirando te ha atraído al secreto de su Amor, cuando te ha susurrado al oído palabras tan dulces que jamás podrías pronunciarlas, cuando te ha hecho suyo y Él se ha hecho tuyo, expira y te dice: «¡A la calle!». Eso grita el sacerdote tras darte la comunión: «Podéis ir en paz». Ya ves: inspiró para expirar, te atrajo para enviarte.

    Así respira Jesús. Y tú eres el soplo suyo que, insuflado en el mundo, debe limpiar el aire de la inmundicia del pecado y refrescarlo con la limpia brisa de su Amor.

(TOI14X)