Liber Gomorrhianus

8 Julio, 2013 – Espiritualidad digital

Fe que confía y fe que ve

fe    Hoy nos pondremos un poco más “teológicos” que de costumbre; de cuando en cuando es necesario.

    Me asombran esas personas del Evangelio que no piden. Simplemente, creen. ¿Recordáis al leproso de hace diez días? Le bastó decir: puedes limpiarme (Mt 8, 2). Hoy aparece Jairo ante Jesús y tampoco pide. Sólo cree: ponle la mano en la cabeza y vivirá. Y la mujer hemorroisa (no “hemorroidea”, como me dijo una vez un amigo) se limita a tocar el manto de Jesús, creyendo de corazón que sería suficiente para obtener la salud. Por eso, a todos les dice el Señor: Tu fe te ha curado. Es una buena escuela de oración, ¿verdad?

    No estamos hablando de fe teologal. Ésa es un don recibido del Cielo con el Bautismo, que permite, como nos ha dicho el Papa en la Encíclica Lumen Fidei, ver a Dios con el alma. La fe de estos hombres es una fe humana y maravillosa, una confianza absoluta en Jesús que los mueve a fiarse de Él y ponerse incondicionalmente en sus manos. Pero, sin esa fe, es imposible recibir con fruto la fe teologal. “Creamos” (confiemos en Jesús y en la Iglesia) y “creeremos” (veremos a Dios).

(TOI14L)