Evangelio 2018

27 junio, 2013 – Espiritualidad digital

Latinajos

Domine    “Señor” en latín se dice “Dominus”. Significa “dueño”. Pero luego pervertimos el significado. Tu empiezas una carta diciendo “Muy señor mío” y te declaras siervo del destinatario. Pero luego continúas: “le escribo porque estoy francamente disgustado con el servicio de su empresa”… Vamos, que el “amo” eres tú, que eres quien paga, y eso te da derecho a abroncar al susodicho. Deberías haber escrito: “Muy empleado mío que vive de mi dinero”… Pero le has llamado “señor” porque el latín te cae lejos y porque es una cláusula de estilo.

    No todo el que me dice «Señor, Señor» entrará en el reino de los cielos. En latín: Non omnis qui dicit mihi, Domine, Domine... ¿Ves? Con el Señor sucede igual. Tu rezas: Domine, Domine!, pero luego sigues “consígueme trabajo”, “cura a mi abuelita”… ¿Quién manda aquí? ¿Quién es el “señor”?

    … Sino el que cumple la voluntad de mi Padre que está en el cielo. Si gritas Domine, Domine!, lo coherente es que vivas como quien, por amor, se ha hecho siervo de Cristo. Es decir, como la Virgen. Entonces pedirás, y Él te dará. Llamarás a las puertas del reino de los cielos, y se te abrirán. Anda, obedece.

(TOI12J)